Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5, la Tricotilomanía es un trastorno caracterizado por la conducta de arrancarse el pelo de forma recurrente dando lugar a su pérdida. Quienes la experimentan, intentan repetidamente dejar de arrancarse el pelo pero tienen dificultades para controlarlo, de forma que esta conducta causa un malestar clínicamente significativo en lo social, laboral u otras ares importantes de la vida de la persona.

Este hábito nervioso, se caracteriza por el arrancamiento de pelo de manera compulsiva debido a la irresistible tensión que se experimenta justo antes y que se libera tras el arrancamiento, fortaleciendo así el hábito.

El pelo se puede arrancar de distintas partes del cuerpo, como la cabeza, cejas, pestañas, brazos, pubis, o en el caso de los hombres, la barba o el pecho. Y el arrancamiento puede ir seguido o no de morder la raíz o incluso de comérselo (Tricofagia).

En cuanto a la prevalencia, los porcentajes oscilan entre el 0.6% y el 1.6%, siendo más común en mujeres que en hombres. Sin embargo, debido al desconocimiento general que hay sobre el trastorno, es frecuente que quienes lo experimentan traten de ocultarlo y eviten su tratamiento, a menudo, a causa de la vergüenza que les produce.

La intervención terapéutica cognitivo-conductual ha demostrado una alta efectividad en el tratamiento. A través de ella, se interviene en las variables personales que influyen en el mantenimiento del problema y se trabaja el entrenamiento en auto-observación para aumentar la conciencia sobre el problema, el entrenamiento en relajación, y la adquisición de conductas incompatibles con el hábito, entre otros. Estas conductas incompatibles con el hábito, llamadas reacciones de competencia, son acciones opuestas al hábito que no obstaculizan otras actividades ni llaman la atención de los demás, de forma que se pueden realizar con naturalidad en cualquier situación.

A menudo, el hábito comienza como una conducta normal, pero será la alta frecuencia de su ejecución lo que lo convierta en un problema. Así mismo, la baja conciencia que tiene la persona sobre el acto de arrancarse el cabello, es un factor importantísimo a la hora de mantener y fortalecer el hábito. Por este motivo, uno de los objetivos fundamentales del tratamiento será aumentar la conciencia sobre el hábito, de forma que se identifiquen todas las situaciones que lo desencadenan, como aquellas en las que nos encontramos nerviosos o tenemos las manos desocupadas (viendo la televisión, estudiando, hablando por teléfono, etc.), así como identificando los movimientos asociados (tocarse la barbilla, frotarse los ojos, apoyar la cabeza en la mano mientras se estudia, etc.). De esta manera, aumentará el autocontrol de la persona, dado que podrá poner en práctica la reacción incompatible con el hábito en aquellas situaciones en las que es más vulnerable al arrancamiento.

Como suele ocurrir, cuanto antes se busca ayuda mejor es el pronóstico, por lo que si crees que puedes estar desarrollando este hábito, te animamos a que acudas a un especialista cuanto antes para que no vaya a más y aprendas formas alternativas de manejar el estrés, aumentar el autocontrol y regular tus emociones.

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